RASSINIER, Paul – La mentira de Ulises

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Nadie está más esclavizado que aquel que se cree falsamente libre.

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RASSINIER, Paul – La mentira de Ulises

RASSINIER, Paul - La mentira de Ulises

RASSINIER, Paul – La mentira de Ulises

RASSINIER, Paul - La mentira de UlisesRassinier dio inicio al revisionismo del Holocausto al publicar en 1950 este libro donde trata sobre los testimonios de ex-prisioneros de los campos de concentración alemanes y su vivencia en Buchenwald y Mittelbau-Dora donde estuvo preso por participar en la Resistencia francesa a la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial.
Fue de los primeros revisionistas en sacar al descubierto la vasta falsificación histórica y estafa económica a la cual los sionistas denominaron Holocausto.

Mentiras

Al escribir este libro, Rassinier se ocupó de cuestionar y desmentir cada uno de los testimonios que existían sobre cámaras de exterminio en territorio alemán, sin embargo admitió su falta de autoridad moral para testificar sobre los demás campos que se hallaban tras la Cortina de Hierro, es decir, campos que se encontraban dentro de los territorios ocupados por los soviéticos en ese momento, como el de Auschwitz por ejemplo, y consideró la remota posibilidad de la existencia de las cámaras de exterminio en ese territorio.

Sin embargo, tras sus posteriores investigaciones cambió su postura totalmente, afirmando que no hubo ejecuciones por gaseamiento en ningún campo.
Rassinier afirmó también haber buscado durante quince años testigos de los gaseamientos sin éxito y que en los campos, además de contar con atención médica y actividades recreativas, se les remuneraba a los presos por el trabajo forzado.

Críticas

Algunos críticos señalan que Rassinier era – supuestamente – antisemita, hecho que habría condicionado sus opiniones y que le restarían validez.
Sin embargo, Rassinier no era antisemita, incluso participó en la fundación de la red clandestina Libération-Nord que permitió a miles de judíos la posibilidad de huir de la zona ocupada para llegar a territorio suizo. También señalan, con aire victorioso, el hecho de que la historia oficial actualmente admite que ni Buchenwald, ni Mittelbau-Dora, fueron campos de exterminio “industrializados”, razón por la cual no es extraño que Rassinier no haya visto cámaras de gas.
Pero olvidan mencionar que existieron numerosos testigos que afirmaron la existencia de cámaras de exterminio en Buchenwald, y que en el tiempo de Rassinier se consideró como un hecho la existencia de dichas cámaras en este campo. Incluso en los primeros años de posguerra se consideraba como cierto que casi todos los campos de concentración disponían de una o dos cámaras de exterminio.

Los que intentan desacreditar el trabajo de Rassinier diciendo que no es raro que no haya visto la cámara de gas, convenientemente omiten mencionar que Rassinier cita en su libro al doctor judío Benedikt Kautsky, que estuvo preso durante 7 años, 3 de ellos en Auschwitz, donde se supone que si las hubo. Sin embargo, declara lo siguiente en su libro Teufel und Verdammte, publicado en Suiza en 1946.

Yo estuve en los grandes campos de concentración de Alemania. Pero, conforme a la verdad, tengo que estipular que no he encontrado jamás en ningún campo ninguna instalación como cámara de gaseamiento.

Benedikt Kautsky, en 1946

Lo cual no hace mas que confirmar las declaraciones de otros testigos como Wilhelm Stäglich, un oficial alemán que tuvo acceso a todo el campo de concentración, con libertad de movimiento, donde tomó fotografías y entrevistó a testigos. Posteriormente publicó su libro “Los mitos de Auchwitz” por lo cual fue censurado y perseguido al igual que Rassinier.

Prólogo a la edicion española

(por Bernardo Gil Mugarza en 1961)

Un resistente francés, un enemigo del nacionalsocialismo y que por tanto luchó contra Alemania, da a conocer en esta obra lo que fueron los campos de concentración de Buchenwald y Dora.

Paul Rassinier ha sido el primero en manifestar, con brillante forma literaria, la verdad sobre el régimen de vida y los horrores de ambos campos. A su impresionante relato le sigue, como segunda parte del libro, una dura crítica de los principales testimonios sobre los campos alemanes.

Es evidente que un libro de este tipo, no puede aislarse del problema político general que planteó la Segunda Guerra Mundial. Al iniciarse en 1945 la domesticación del europeo, entró en vigor el axioma de que Alemania era la responsable exclusiva del conflicto. A los dieciséis años de las hostilidades, se ha producido una auténtica revolución copernicana en los estudios históricos sobre ese período. Y en este han colaborado en especial los historiadores de los países que triunfaron. Sobresalen entre ellos Charles Callan Tansill con su obra Back Door to War, Harry Elmer Barnes (Perpetual War for Perpetual Peace), William H. Chamberlin, almirante Theobald, Charles A. Beard, James A. Farley, John B. Flint, general Wedemeyer, Benoist Mechin, Liddel Hart, Emrys Hughes, Henry Coston, F. J. P. Veale, etc. Destaca en sus obras la gran responsabilidad de Roosevelt y de Churchill en el conflicto, llegando en su mayoría a la conclusión que escuetamente recogió James Forrestal, secretario de Defensa de los Estados Unidos, en su obra The Forrestal Diaries: “Ni los franceses ni los ingleses hubieran considerado a Polonia causa de una guerra, si no hubiese sido por la constante presión de Washington. Bullit dijo que debía informar a Roosevelt de que los alemanes no lucharían; Kennedy replicó que ellos lo harían y que invadirían Europa. Chamberlain declaró que América y el mundo judío habían forzado a Inglaterra a entrar en la guerra.”

La tesis del aniquilamiento total del enemigo, iniciada durante la guerra y fomentada después, estuvo íntimamente ligada a la propaganda de crueldades. El profesor Friedrich Grimm, cuenta en su obra Politische Justiz la visita que le hizo en 1945 un representante de los aliados. Al exponer Grimm los métodos de la propaganda aliada y el empleo científico de la mentira que en ella se hacía, su interlocutor le respondió: “Veo que estoy ante un experto. Ahora quiero decirle también quién soy yo. No soy catedrático de Universidad. Pertenezco a la Central de la que me ha hablado usted. Desde hace meses cultivo esto que usted ha descrito tan justamente: propaganda de atrocidades, con ello hemos ganado la victoria total.”

Yo le repliqué: “Lo sé, y ahora tienen que cesar.” El me respondió: “¡No, ahora es precisamente cuando empezamos! Nosotros continuaremos esta propaganda de atrocidades, la aumentaremos hasta que nadie acepte una palabra favorable hacia los alemanes, hasta que sea totalmente destruida la simpatía que ustedes han tenido en otros paíises, y hasta que los mismos alemanes vayan a parar a tal confusión que ya no sepan lo que hacen.”

Este tipo de propaganda, en el que se mezcla un litro de verdad por cada diez de mentiras, llega al subconsciente del individuo, a sus instintos. La explotación racional de los campos de concentración alemanes ayuda así, en gran manera, a impedir la reunificación de este país y mantenerle arrinconado en el ghetto de la venganza.

Sobra decir que de los campos de concentración aliados apenas se ha dicho algo. A pesar de ser tan numerosos como los alemanes. En Francia, mientras a las fuerzas germanas les bastaron dos campos – Struthof y Schirmeck – para internar a los resistentes y otros enemigos, los liberadores de 1944 además de dejar ambos en funcionamiento y de tener las cárceles llenas, instalaron otros nueve campos de concentración más en la Alsacia-Lorena.

Rassinier, en este libro escrito para franceses, da a conocer los horrores de Buchenwald y Dora durante el período alemán. Pero liberado en 1945, no pudo conocer directamente el terror que siguió imperando en Buchenwald a partir de la victoria aliada, y que dejando tras de sí a 18.000 cadáveres alemanes sólo terminó en febrero de 1950. Los últimos ocupantes fueron ejecutados o trasladados a las prisiones de la zona oriental, y el comando de enterradores desapareció en la Unión Soviética. Algo parecido sucedió con Dachau, donde – según el Süddeutsche Zeitung – fueron internados 25.000 alemanes.

Especificaciones

  • Idioma:Español
  • Formato:pdf

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