Ataque de Falsa Bandera en París

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Nadie está más esclavizado que aquel que se cree falsamente libre.

Falsas Banderas

Ataque de Falsa Bandera en París

Ataques en París revelan extraña estrategia del EI y estrategia de tensión de la OTAN en Europa

“Es tan impactante. Cuando sucedió [el ataque a] Charlie Hebdo, fue un ataque con un blanco específico. Pero esta vez es aterrador porque es al azar, [contra] personas inocentes que hacen sus vidas. Yo conozco a un montón de gente en París – hay pánico y desorden aquí, nadie puede entender lo que está pasando. Todos estamos en un estado de shock”.

Así lo dijo Quentin, de 27 años, que trabaja para una compañía en línea en París, y cuyo más viejo amigo fue tiroteado varias veces en la sala de conciertos Bataclan.

Los ataques terroristas como estos nunca son “al azar”, al menos no en el sentido de que no tienen un fin. Si parecen ser al azar, entonces eso es, sin duda, parte de la estrategia que los impulsa. Los gobiernos y los grupos utilizan el terrorismo para lograr un objetivo específico, por lo que siempre hay un fin. Para entender cuál es el fin, sólo hay que saber quién es realmente responsable.

Ya nos han dicho que el “EIIL” [Estado Islámico de Irak y el Levante – NdT] ha reivindicado la autoría de los atentados de París, una reclamación en parte respaldada por el descubrimiento conveniente de un pasaporte sirio en el cuerpo de uno de los “terroristas suicidas” (¿por qué estos terroristas siempre llevan su identificación a sus misiones suicidas?). Pero dado que la mayoría de los terroristas del EIIL en Siria son mercenarios extranjeros, esto no es realmente evidencia de nada, excepto, tal vez, de que algunos terroristas del EIIL estaban escondidos entre los refugiados sirios que transitaron a través de Grecia este verano.

Se nos dice que el EIIL tiene como objetivo establecer un califato en el mayor territorio del Levante como le sea posible. Pero el logro de ese objetivo pasa necesariamente por la eliminación del gobierno de Assad; algo por lo que las potencias occidentales han estado presionando durante varios años. Durante los últimos 4 años de la “revolución siria”, y hasta hace aproximadamente 6 semanas, el grupo había recorrido un largo camino hacia el logro de ese objetivo, estando el Ejército Árabe Sirio seriamente presionado y las zonas de control del gobierno de Assad limitadas a pequeñas áreas en Damasco y sus alrededores. Sin embargo, después de 6 semanas de ataques aéreos rusos, el EIIL está perdiendo terreno más rápidamente de lo que lo haría un burro con 3 patas en una carrera de caballos, y parece que sus pagadores en Arabia Saudita, Catar y Washington DC no pueden canalizar suficiente dinero y armas hacia ellos para hacer una diferencia.

“¡Mira lo que nos encontramos en el desierto!”

Este es el punto clave, y no es ninguna teoría de la conspiración: el EIIL y otros “rebeldes sirios” son casi en su totalidad la creación del gobierno de Estados Unidos y sus aliados en el Medio Oriente. Sin su apoyo, como se ha señalado por muchos medios de noticias dominantes, el EIIL habría desaparecido de las páginas de la historia hace mucho tiempo. En un artículo anterior, he esbozado la estrategia geopolítica llevada a cabo por Washington y sus aliados del Medio Oriente al financiar una “revolución siria” para derrocar al gobierno de Assad; todo se trata de tuberías de petróleo y gas a Europa y Asia, y de frustrar la expansión rusa.

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Así que teniendo en cuenta que el “EIIL” está siendo derrotado efectivamente por ataques aéreos rusos y el Ejército Árabe Sirio, ¿por qué los líderes del EIIL optarían por añadir más a sus problemas masacrando a civiles franceses y provocando la esperada respuesta militar de Francia contra el EIIL en Siria e Irak? Quiero decir, ¿acaso estas personas realmente disfrutan de que caigan bombas occidentales, además de las rusas, sobre sus cabezas?

En caso de que no lo hayan notado, casi todos los presuntos ataques terroristas musulmanes desde el 11-S han sido utilizados de inmediato por el gobierno de Estados Unidos y sus aliados para justificar una acción continua en su “guerra contra el terror”. Esto a pesar del hecho de que, en la mayoría de los casos, los terroristas musulmanes llevan a cabo sus ataques con el expreso propósito de intimidar a los gobiernos occidentales para que cesen sus bombardeos e invasiones de los países musulmanes.

A los gobiernos occidentales claramente no les importa matar a civiles, especialmente los civiles de otros países. Los grupos como el EIIL comparten la misma ideología, obviamente. Se podría pensar que, a estas alturas, los yihadistas se habrían dado cuenta de que es poco probable que el “gran Satanás” se deje desviar de sus designios imperiales como consecuencia de un par de ataques terroristas contra sus siervos. Por el contrario, sólo sirven para animarlo a su creación del infierno en tierras musulmanas. Por otra parte, es posible que, por una razón muy buena, los yihadistas en realidad quieran un ataque a gran escala de la OTAN en Siria.

Así que, ¿podría ser que el fracaso de los gobiernos occidentales por apoyar adecuadamente a los yihadistas en su deseo de dar a Assad el tratamiento Gadafi, ha obligado a los yihadistas a proporcionar a los gobiernos occidentales el capital político necesario para tomar alguna acción real? ¿Se les está pidiendo a los ciudadanos franceses que toleren la posibilidad de que 129 de ellos tuvieran que ser abatidos a tiros para motivar al gobierno francés a actuar? Y si el EIIL es controlado en gran medida por los saudíes, en nombre de los estadounidenses, ¿quién está proporcionando esta “motivación” realmente?

Un precedente histórico interesante

El bombardeo de un tren, llevado a cabo por el grupo terrorista de la OAS creado por la OTAN en la línea París-Estrasburgo en 1961.

Antes de los atentados en París, la peor atrocidad terrorista de Francia se llevó a cabo en 1961 por la “Organización del Ejército Secreto” (Organisation de l’armée secrète), cuando colocaron una bomba en la línea de tren de París a Estrasburgo, logrando descarrilar un tren y matar a 28 personas. La OSA surgió de los grupos paramilitares que “quedaron detrás” de la OTAN (conocidos colectivamente como la Operación Gladio) a quienes se les encargóprevenir que las naciones europeas se pusieran del lado de la Unión Soviética, lo que plantearía una amenaza directa a la hegemonía mundial estadounidense.

El bombardeo de 1961 del tren fue diseñado específicamente para prevenir que el entonces presidente francés, Charles de Gaulle, firmara los acuerdos de Evian que ponían fin a la guerra de Francia y Argelia y allanaban el camino para la independencia de Argelia de Francia (y por tanto de la OTAN). Unos días antes del descarrilamiento, una amenaza fue enviada al jefe de la estación y una investigación policial sobre la tragedia descubrió que se trató de un ataque deliberadoSin embargo, esta información se ha mantenido en secreto durante 20 años.

Los miembros de esta misma Organización del Ejército Secreto, en alianza con la inteligencia estadounidense, hicieron varios intentos por asesinar a de Gaulle. Tras el intento más serio en 1962, cuando el coche del presidente fue acribillado con fuego de ametralladora por un miembro de la OSA,los oficiales de la agencia de inteligencia exterior de Francia aún leales a De Gaulle rastrearon el intento de asesinato a través de Permindex, la empresa suiza vinculada al asesinato de JFK, a la sede de la OTAN en Bruselas, Bélgica.

De Gaulle se dio cuenta de que la OTAN, a pesar de la charla sobre “potencias aliadas”, era poco más que el cuartel general para los planes militares expansionistas de Estados Unidos en Europa y decidió retirar a Francia de su influencia. Hoy, la OTAN, y su Cuartel General Supremo de Poder Aliado en Europa, o “SHAPE”, [por sus siglas en inglés], que tiene su base al norte de Mons, en el sur de Bélgica, sigue siendo la cubierta a través de la cual la hegemonía estadounidense se ejerce sobre todas las naciones europeas, en particular las ex repúblicas soviéticas. En 2009, bajo el entonces presidente Nicolás Sarkozy, Francia se reincorporó a la alianza de la OTAN.

Hay muchos ejemplos que muestran el grado en que el gobierno de Estados Unidos, a través de la OTAN, se ha preparado para ir a socavar la verdadera independencia europea y frustrar la influencia rusa. Un ejemplo fue el bombardeo de una estación de tren en Bolonia, Italia, que mató a 85 personas e hirió a más de 200, en 1980. Si bien los “comunistas” fueron acusados inicialmente, en los últimos años ha surgido evidencia de que los culpables fueron en realidad agentes de servicios secretos italianos, incluyendo un oficial de enlace de la CIA que operaba bajo la égida de la Gladio; quienes estaban decididos a impedir que Italia “se inclinara hacia la izquierda” y a los brazos de la Rusia soviética.

Entonces, a mí me parece un coincidencia bastante interesante que haya descarrilado un tren francés en la línea París-Estrasburgo, matando a 10 personas, un día después de los ataques al estilo Gladio en París. Si bien las autoridades casi inmediatamente descontaron que se tratara de un ataque deliberado y culparon al “exceso de velocidad”, la investigación de la policía ha dicho que la causa es aún desconocida.

El objetivo de la red Gladio de la OTAN era crear una estrategia de tensión política y social en los países europeos. Esta “estrategia de tensión” se puede definir como una campaña para crear trauma y shock en la población y, de ser necesario, generar una crisis de confianza de los ciudadanos en el gobierno elegido democráticamente, así como la creación (de nuevo, si fuera necesario) de las condiciones para que una fuerza militar o autoritaria asuma el poder. También se puede utilizar para crear una psicosis de seguridad entre la población, lo que divide a la población en contra de sí misma y anima a los ciudadanos a abogar por una organización política más autoritaria para tratar con el problema de seguridad.

En el contexto específico de la moderna “guerra contra el terrorismo musulmán”, la demonización de los musulmanes es un requisito previo para la continua intromisión occidental en el Medio Oriente y en otras partes (por no hablar de la continua aprobación occidental del tratamiento brutal de Israel a los palestinos).

En tal contexto, los ataques terroristas atribuidos a grupos musulmanes como el EIIL (especialmente cuando se producen en un país como Francia, con una minoría musulmana significativa) no pueden dejar de verse como algo que sirve una agenda muy particular que, por desgracia, no debe ser nombrada explícitamente.